“Y si después de todo, aun era él”.
Últimamente tengo una fantasía bastante recurrente. Irme. No necesariamente hacer una maleta y desaparecer mañana. Hablo de irme emocionalmente de todo aquello que ya me cansó. Dejar de intentar entender relaciones que necesitan demasiadas explicaciones. Dejar de preguntarme qué somos, qué sentimos, qué pasará después. Dejar de conformarme con estar cerca de alguien y, aun así, sentir que algo falta. Leo sigue formando parte de mi vida. Vivimos juntos. Compartimos cosas. Compartimos intimidad. Compartimos una hija. Pero él siempre ha sido bastante claro en algo: no somos pareja. Y quizá durante mucho tiempo esa frase me dolió más de lo que quería reconocer. Ahora me produce otra cosa. Cansancio. Porque llega un momento en el que una mujer deja de querer convencer a alguien de que la elija. Y comienza a preguntarse algo mucho más interesante: ¿a quién quiero elegir yo? Durante algunas semanas pensé que la respuesta estaba adelante. En alguien nuevo. Un hombre guapo. Mu...